Superando la motivación efervescente

En nuestros 30 años de fundación hemos estado formando personas y uno de los temas que más nos ha fascinado es qué ocurre en ellas después de que hayan vivido una experiencia que le ha resultado inspiradora.

Nuestras investigaciones sugieren que si bien estos estímulos son efectivos para producir pensamientos positivos, cuando la persona regresa a su cotidianidad, estos se diluyen tan rápido como la efervescencia

de un medicamento para aliviar el dolor de estómago y, muy a pesar de sus ganas de cambiar, de emprender, de conocer, en muchos casos, no pasa nada. Entonces, ¿cómo mantener viva la motivación después de una experiencia inspiradora?

Hemos encontrado que desarrollar nuestra metacognición (capacidad de pensar sobre lo que pensamos) es clave, ya que facilita el poder identificar las emociones asociadas a un estímulo y aprovechar las ideas inspiradoras con acciones que nos permitan tener logros.

Una metacognición desarrollada contribuye a que la persona amplíe su espacio de conciencia sobre sí mismo y sobre lo que le rodea, facilita la conexión sobre las propias emociones, ayuda a alinearnos con nuestras intenciones desde la conciencia y, sobre todo, a mantenernos enfocados en una energía emocional positiva para superar nuestros propios retos.

Finalmente, la mejor manera de mantenerse motivado es enfocando nuestra atención, capacidades y talentos en el conocimiento y manejo de nuestras emociones prestando atención a las posibilidades, moldeando nuestro carácter al calor de la experiencia y dándole valor al logro de las pequeñas metas de todos los días, porque una meta, aunque pequeña, no deja de ser un gran triunfo.

Podemos vivir inspirados constantemente cuando las dificultades pierden relevancia ante todo aquello que sí podemos hacer.

MIGDALY ROJAS
@MIGDALYROJAS