Descubriendo al enemigo oculto

Cada persona construye su realidad a partir de sus creencias y de la percepción de las cosas, y esa construcción de la realidad, esa verdad personal puede ser potenciadora o limitante en función de las emociones que sentimos y de lo que nos decimos.

En nuestras investigaciones en Capefi hemos encontrado que con frecuencia el diálogo interno, ese que sostenemos con nosotros mismos cuando nadie escucha, muchas veces es más negativo que edificante, porque nadie puede juzgarnos más severamente de lo que nosotros lo hacemos. Cuando esto pasa, nos encontramos con nuestro peor enemigo; uno que no se va, que no se calla, que no ayuda y del cual no podemos huir porque se encuentra en nuestra piel. Entonces, ¿cómo podemos dejar de estar en nuestra contra y lograr un diálogo interno que nos ayude a avanzar? Entender cómo funciona nuestro cerebro puede ayudarnos a responder esa pregunta.

El cerebro filtra la información que almacena, seleccionando aquella que se parezca a lo que ya tiene almacenada. Si la información existente es negativa, tenderemos a cerrarnos y nos costará ver oportunidades en el ahora, saboteando la experiencia del presente. Adicionalmente, la amígdala, una pequeña glándula que se encuentra ubicada en nuestro tallo cerebral, envía a nuestro cuerpo cualquier cantidad de estímulos en forma de emociones más rápido de lo que el neocortex, encargado del raciocinio puede procesar, por lo que podríamos decir que por diseño, los seres humanos somos primero emocionales y luego racionales.

En vista de que nuestro cerebro está diseñado de esa manera, resulta de vital importancia desarrollar la conciencia. Solo dándonos cuenta de lo que nos decimos y de cómo eso nos hace sentir, podemos movernos de un pensamiento negativo y limitante a uno positivo y potenciador.

Desarrollar la conciencia y la capacidad para pensar sobre lo que pensamos y sentimos es una tarea que requiere gran compromiso personal porque el cerebro se resiste al cambio, filtra la información en función de parámetros fijos y de sólidas conexiones neuronales. Sin embargo, la neurociencia ha demostrado que el cerebro también tiene la capacidad permanente de cambiar, de hacer nuevas conexiones neuronales, una plasticidad única que permanece a lo largo de la vida. Esta ventaja solo puede ser aprovechada desde la voluntad consciente de cambio y desde la práctica de diálogos internos positivos.

Vence a tu enemigo oculto y te encontrarás a ti mismo.

MIGDALY ROJAS / @MIGDALYROJAS
CARMEN MILITZA BUINIZKIY / @MILITZABUINIZKY